22 de febrero / 2017

La Acequia Real del Júcar, nutrida por las aguas del Río Júcar, es sin duda el canal de riego más importante del país.

El origen del sistema de regadíos valenciano es antiquísimo; y, a pesar de que son tres las hipótesis que se mezclan (árabe, preromano y romano), la carencia de estudios rigurosos hace que ninguna de ellas esté probada científicamente. Aún así, aunque todas tienen sus defensores, parece ser que la más acertada es la que postula un origen romano de nuestro sistema de regadío —no solamente el del Júcar sino casi el de toda la cuenca mediterránea. Pero, está claro, esto no desdice la enorme importancia que tuvieron también los árabes tanto en el sistema de regadío como en la propia agricultura.

¿Qué razones motivan la construcción de la Acequia Real?

El año 1238, Jaume I conquista la ciudad de Valencia y, el año siguiente, empieza la conquista en el sur del Júcar. Pero una vez conquistado el territorio venía la tarea más importante: organizarlo, darle vida, explotar sus riquezas, atraer pobladores.

Por eso y para pagar con propiedades a los fieles que lo habían ayudado en la conquista, Jaume I inició una modernización del territorio que contemplaba la adaptación de la acequia existente y la construcción de una nueva: la Acequia Real. Y principalmente lo hizo por dos razones: por razones políticas (repoblar y mejorar las condiciones de los bienes otorgados) y por razones económicas (aumentar los regadíos para multiplicar la producción y aumentar las arcas reales gracias a los impuestos).

 

Construcción y características

La construcción de un canal de esta envergadura y con los medios de que se disponía fue una obra magna y se convirtió en todo un reto.

Primero se construyó desde Antella hasta Algemesí (s. XIII y XIV) y, posteriormente, se continuó hasta Albal en una segunda fase (1760-1815). Así, la Acequia Real, con una longitud total de 54 km, tiene su nacimiento en el Azud de Antella y va discurriendo de sur a norte hasta acabar en Albal, aportando agua a los términos de 20 localidades: Antella, Gavarda, Alberic, Benimuslem, Masalavés, Alzira, Guadasuar, Alcudia, Benimodo, Albalat de la Ribera y Algemesí (primera fase); y Alginet, Benifaió, Almussafes, Sollana, Picassent, Silla, Alcázar, Beniparrell y Albal (segunda fase). Por orden correlativo y hasta Benifaió son localidades de la Ribera Alta; hasta Sollana, de la Ribera Baja; y, las cinco últimas, de la comarca de la Huerta Sur.

De salida presenta una anchura de 10 metros, la cual se va reduciendo poco a poco según va perdiendo caudal, siendo la anchura de 6 metros a su paso por Guadassuar y de un metro a las postrimerías. En origen trae un caudal máximo de 12 metros cúbicos por segundo en la época de máximo riego (verano) —trayendo también la cañería de presión construida recientemente paralela a ella un caudal de 9 metros cúbicos por segundo durante 14 horas al día, en momento de máxima aportación.

Durante la época de invierno el cauce de la acequia madre no lleva agua, tiempo que se aprovecha para limpiarla y hacer las reparaciones que haga falta.

Cuando se mira el sistema de regadío en un mapa vemos que es parecido al aparato circulatorio, y es que en realidad hace una tarea idéntica: llevar el agua de riego a todas las partidas y campos del territorio que alcanza. Los diferentes brazales y acequias que se nutren de la Acequia Real hacen más de 500 km de conducciones. El agua pasa a estas conducciones a través de fesas, dando servicio a más de 30.000 regantes y atendiendo una superficie de 240.000 hanegadas.